Durante nuestras sesiones de fotografía de interiores, inmobiliaria y de arquitectura, Jolanthe y yo formamos equipo efectivo. Tras revisar juntos todos los espacios que vamos a fotografiar y decidir cuáles son los planos principales, nos ponemos a trabajar cada uno en lo que nos hemos especializado. Yo me dedico a ajustar el encuadre, la composición y la iluminación. Mientras, Jolanthe se dedica a vestir la escena retirando distracciones y elementos superfluos; creando una harmonía
entre el mobiliario, la decoración y los detalles; y, teniendo en cuenta los problemas de dominantes que puedan surgir durante la edición, decidir la mejor configuración de iluminación de la estancia.
Como yo soy el que está detrás de la cámara es normal que haya muchas fotos de ella dando esos últimos retoques.
Aprovechando las horas de sol y cielo despejado, el sábado fotografiamos dos casas en Sitges, en esas tranquilas urbanizaciones que hay más allá d'Aiguadolç.
La semana pasada tuvimos un intenso día de trabajo en Cabrils fotografiando dos casas inmensas y tranquilas, tanto por dentro como por fuera, perfectas para familias numerosas que desean la tranquilidad de los pueblos del Maresme pero estar cerca de Barcelona.
Retomando, últimamente con más tiempo y concentración gracias a mi nuevo espacio de fotografía, me reencuentro con antiguas instantáneas de Lucy Dixon durante la sesión para el proyecto Let's Go Home en París.
Uno de los mayores disfrutes cuando voy a fotografiar apartamentos en el Eixample de Barcelona es ver el detalle con el que se adornaban paredes, techos, esquinas y marcos de cada sala. Además de sus frescos los apartamentos construidos en esta zona durante el siglo XIX son conocidos también por sus relieves y bajorrelieves.
Es una lástima que no en todos los edificios puedan conservarlos.
Cada vez tenemos más encargos de sesiones de fotografía en los edificios de la Plaça d'Europa de l'Hospitalet de Llobregat.
La semana pasada, una sesión en uno de los apartamentos de la torre situada en el número 26 de la plaza, me reservaba una sorpresa. A la misma altura que el apartamento, en la planta 16, tras una puerta del rellano se accede a una terraza panorámica con piscina con vistas.
Desde el borde de la piscina las vistas enmarcan Montjuïc, la Fira y los edificios de oficinas de la plaza, pero abarcan desde las cercanías a la Plaça d'Ildefons Cerdà hasta las entradas y salidas de aviones del aeropuerto a lo lejos.